domingo, 9 de mayo de 2010

Aquella fragancia & su deseo oculto

Desde aquella mirada deseosa, entre los pasos hacia la alcoba, silenciosos pero seguros. Subiendo los escalones de la lujuria,  deseo, sexo y amor. Tomas unos segundos y volteas con tus ojos subliminales. Tus expresiones faciales lo dicen todo, esta noche pretenderemos pasarlo en grande.

Tus manos  tocaron con delicadeza aquel picaporte, aquel picaporte prohibido que con tu determinación y certeza apretaron el seguro que nos mantendrá unidos por unas largas horas.

Con una sonrisa de oreja a oreja, te alejas un poco de la escena, frente a frente a la solitaria cama,
Con tus brazos empiezas poco a poco a desprenderte de aquel vestido que te hacia lucir tan hermosa.

Llega el momento que muestras algo de tu espalda,  presiento que estas algo avergonzada pero con ganas de seguir. Aquellos lazos que amarraban tu vestido fueron llevados al suelo como las hojas de los arboles viejos. En unos cuantos segundos ese hermoso vestido pasó a ser una decoración más de la habitación.

La silueta de la parte de atrás de tu cuerpo aun cubierto por ligeras piezas de ropa, era una tentación, una tentación que ya no podía parar.

Atraído por tu  fragante perfume, como una abeja por la miel. Llego hacia ti, mi pecho tan cerca de tu espalda,  una sensación tan cálida, tan romántica.  Cruzando mis brazos por tu cintura como una cadena, apretándote ligeramente.

Ese momento era el adecuado,  para susurrarte en el oído que te amo.  Aquella fragancia que provenía de tu cuello, me tenía hipnotizado, mis impulsos estaban a punto de ser desencadenados, en ese momento tu respiración se agita, y nuestros cuerpos forman uno solo.

Mis manos se confabulan con mis labios deseosos de humedecer los tuyos.  Voy poco a poco descifrando tu cuerpo con mis dedos cada línea, cada curva parecían que fueron hechas para mí.
Volteas bruscamente y te pones frente a frente.  

Nuestros corazones eran la sinfonía musical de la habitación, dejando caer  tu espalda lentamente en la cama me acerco mas y mas.

Recuerdo cada mordisco suave y dulce en mis labios, su forma de besar era única, especial.
Mis manos guiadas por las líneas tentadoras de su cuerpo, pasando por los lugares que nos estremecían a ambos.

Tu respiración cambia en  deliciosos sonidos que me llenan de locura, de repente tus caderas sedientas se apoderan del momento, agitándose como las delicadas cortinas de las ventanas en una gran ráfaga de viento. Inevitablemente ya no hay pasos atrás, mi  alma al igual que mi corazón está en camino para encontrarse con las dulces caricias del placer que dos corazones generan al volver a nacer y quizás nunca más se volverán a ver.

Aquí yacen mis más profundos deseos, esos deseos prohibidos que una vez fueron parte de mi cuerpo, de mi alma, pero que fueron arrebatados por el perfume de aquella mujer, de su fragancia exótica y de su erótico cuerpo.

Aquí yacen, en mi habitación, en la que cada día abro los ojos y despierto con mi cama vacía y la sabana arrugada. El sol en la cara, que entra cada mañana por mi ventana borra aquellos recuerdos prohibidos, mientras que la luna con su luz, cálida & melancólica me los trae a la memoria.

Inspirado En Pamella García. & Su Perfume.

1 comentario:

Publicar un comentario